
Se trata de un tratamiento muy de moda en estos momentos. Se basa en la aplicación de ultrasonidos que provocan la formación de burbujas en el tejido adiposo, lo que hace estallar el adipocito, es decir, la célula que almacena la grasa bajo la piel y que cuando está llena y encapsulada es la responsable de la piel de naranja.
Como resultado, se produce una lipólisis, es decir, la grasa se vuelve líquida y por lo tanto, mucho más fácil de eliminar por el organismo.
La primera ventaja destacable es su rapidez, ya que el tratamiento es efectivo desde la primera sesión y sus efectos son prácticamente inmediatos.
Caben destacar como ventajas también, que se trata de un tratamiento totalmente indoloro, incluso en celulitis duras, y que al tratarse el problema por zonas localizadas los resultados son óptimos.
Como ya hemos comentado, desde la primera sesión se aprecia la pérdida de volumen, la reducción de centímetros y el alisamiento de la piel.
Como todos los tratamientos en general, no debe aplicarse en mujeres embarazadas, en pacientes con cáncer, durante procesos infecciosos, ni sobre prótesis metálicas.
Si tomas alguna medicación de forma habitual, o tienes alguna otra patología que te haga dudar, consulta siempre con tu médico sobre el tratamiento.
Es una técnica que por si sola funciona muy bien, pero si lo que queremos son los mejores resultados posibles, hay una serie de factores a tener en cuenta:
Para reafirmar, a la vez que se elimina, unas sesiones de Galileo, van de maravilla.
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